HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora voy a ir al monte. Necesito la vida, necesito un motivo  que no destruyan las palabras, que no haga hegemonía el control de su muerte y olvido, contra lo desconocido que hierve en el viento.
Girar a vuelta de campana, el desgarro de haberos perdido. Sobre las aves que aún vienen. Sobre los perros que aman y la mar que embiste la percusión de lo inabarcable. Bailar, aunque arda en el cielo, invicta esperanza.

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