HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

todo se va hoy
yo me he ido hace ya la ostia
algunas noches esperaba mi sombra a la vuelta de la esquina donde hay tinto
alguna sólo de oruga y rayo
con tu voz cosida a balazos en una estatua de sal
donde desangro la taxidermia del romanticismo
al amor de algas, de palabras muertas, del tiempo sin cuerpo que lo cante

te conozco hoy mejor que cuando estabas
que cuando te tenía en la vehemencia de no tenerte
te sé hoy más profundo, de muerte y tierra seca
hoy más verdadero, sin la manipulación de mi sexo sobre el tuyo
ni de mi deseo al ejército cenizo de maíz de la distancia

hoy eres, sin castillo de arena
ni poema que te retumbe
ni pintor loco que te reviva entre mi ruina
hoy sincero como la nada
por primera vez tú
sin mí y sin ti
sin la literatura
ni quimera, ni asesinato ni piedad
sin deudas de flores ni de ternura
sin el engaño de la esperanza
sin exigir los beneficios del orgasmo y de la mar
sin ley, sin mañana, sin reciprocridad
sin tomarte como espada, ni palacio, ni orilla, ni infierno
sin venderte humo, ni rosa, ni cuchilla
sin pedirte el canto, ni la vida, ni la muerte
sin darte mendrugos ni cicatrices descosidas ni por cielo ni por hacha

hoy eres tan tú
en todo lo que miro
acá, tan debajo, tan encima
que comprendo que jamás podrías igualarlo ni yo sabría entonces de la luna llena

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