HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He buscado una solución, en medio de la marejada. 
Quería que fuera comprensible, que se salvara el corazón, que él lo entendiera y se sonriera, y también quería salvar mi alma, volver al bosque, bajar la fiebre y llevarla al crepúsculo. Volver del todo al diálogo con la montaña, con lo distante para hacerlo muy cercano en mis sueños. Pero conservando el fuego de los astros.
Traté de que mi mentira no lo fuera en mí, así que la hice arquetipo, donde detrás se esculpiera un símbolo cierto e insobornable en mi corazón. Le hablé de Ella. Ella para mí era otra cosa. Era la huesera. Para él, sólo una mujer.
Así que en los juegos metafóricos, todo cobró un sentido hermoso, casi perfecto. Lleno de amor, del de más allá.  Hacer lo correcto en el dictado de los lobos y de la luna. Remezclar la sangre y la poesía. Detrás de todo la literatura nos ha embriagado desde que aprendimos a hablar. Usarla también para cruzar los suburbios y artesanar ventanas que hagan reir a los faunos.
No quería herir sus sentimientos, ni los míos hacia él, aunque ambos fueran de helio. No quería destruir la magia y volver con velo al exilio, ni moratones, ni aristas. Quería que se mantuviera ese cachito de inmensidad, abierto de viento y de estrellas.
Quería amarnos por última vez en esos términos, donde Ella, me sostuviera toda el alma, invocar al cosmos entre los gritos y refrenar lo urgente, muy adentro de mí. En el mismo lugar donde abrí mi "pecado". Quería sexo de hechiceras, de árboles y de luna, agua madre. Un poco de decencia en los viajes del viento.
Una contradicción que fuera semilla. Y no vicio. 
Un no dar a torcer jamás el poema de la montaña ni el camino del infinito.

1 comentario:

  1. Duplicando los ajos en un mundo sin brújulas, amor es el único camino. Amor a uno mism@.

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