HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No arrepentirme de nada, jamás.
Es la trilogía. Yo no sé bien cómo, pero todo suma, hacia una conciencia tan extraordinaria que o te vuelve loco de remate o loco por lucidez de la verdadera sustancia mágica de la que parimos que no es lo mismo pero es igual. Libre como caballo y loba y volcán y aullido de gasolina cuando el asfalto no entierra a sus muertos.
Y lo que arranca y mata. También lo hace sumando. Porque los números son abstractos y bifurcantes como semilla entre dos polos que se matan entre sí.  Y el caldero es de las brujas. 

Ayer me desaté de un modo más profundo. En otra zona del campo de juego. Con otra metáfora en el corazón y donde el cuerpo cabalga mares de llama, lluvias de tierra y el volar por los aires de casi todo lo demás.
Fue otra vez muy apasionado. Tal vez demasiado. Y al empujar hacia afuera el límite de la mar vino de regreso el sueño de naguales.

Dos fuerzas juegan a matarme. Y en el diálogo con mi muerte, aparece la tercera que lo arregla.
Pero aún no sé escribir todo el cuerpo de esas tres incidencias-obras del agujero del cielo.

Creo que algo tiene qué ver con mi vientre-paritoria.
Algo con el camino del infinito y los brujos y su dignidad y lucha.
Y algo con el amor y con el sexo, y no necesariamente, unidos.

Aunque tal vez esto es sólo parte del mismo tomo.
Y lo otro sólo puedo encontrarlo en los sueños y en la naturaleza.

2 comentarios:

  1. SOlo tu sabes todo lo que quiere saber la poesía...

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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